alguien camina sobre tu tumba

sinopsis

No importa a dónde viaje, Mariana Enríquez visita el cementerio. Cada ciudad, una necrópolis. Con los años se ha convertido en catadora de cementerios: pasea, guiada por la curiosidad y la intuición, hasta extraviarse entre nichos y lápidas, observando la vida que se agita silenciosa entre los difuntos. En las crónicas de este libro, ni fúnebre ni solemne, esta flâneur gótica comparte su mirada y su memoria de los cementerios de Lima, Génova, Frankfurt, Guadalajara, París y otros. Y por supuesto los que quiere catar antes de morir.

índice

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La muerte y la doncella

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Malacara

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Los perros negros

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Acá nadie se muere

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El Barón en la torre

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Un Dominicano sin cabeza

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Un bar en Broome

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Verde gótico

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Ciudades de los muertos

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Estatuas de sal

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La tumba del Rey

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Rosas de cristal

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Piedras sobre piedra

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Un hueso de los inocentes

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El Ángel de Salamone

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La niña ausente

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La aparición de Marta Angélica

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Epílogo

La muerte y la doncella

No sé por qué la ciudad de Génova estaba en el itinerario. Eran los años ’90, mi madre tenía la plata para su primer viaje a Europa y me invitó. Exigí algunos destinos, pero Génova no estaba en mi lista. Mi paso obligado en Italia era Bomarzo: necesitaba ver el Parque de los Monstruos que Mujica Láinez había usado para escribir su novela. Y pude verlo y entrar en la gran boca del orco y traerle una piedra a mi mejor amigo. Venecia también era obligatoria, sobre todo por Lord Byron, para caminar por donde había caminado él, por los versos «I stood in Venice, on the Bridge of Sighs, / A palace and a prison on each hand» («Me paré en Venecia, sobre el Puente de los Suspiros, / Un palacio y una prisión a cada lado»), de «Childe Harold»; por Tadzio y la peste y los callejones inundados.

El cementerio de Staglieno no estaba entre las paradas obsesivas que había planeado. Sabía, sí, que existía. Sabía que una de sus espectaculares tumbas había sido la tapa del disco Closer y otra, la del single Love will tear us apart, ambos de Joy Division, pero nunca me gustó Joy Division y las tumbas en las tapas eran hermosas, pero no las imaginaba necesarias para mi peregrinaje.

Cuando Génova quedó incluida en el itinerario, Staglieno pasó a ser una rumiante obsesión. No sabía mucho de ese cementerio. Entonces no era catadora de cementerios, como ahora. Había recorrido intensamente el de La Plata, con sus pirámides y sus esfinges (está sembrado de masones), y bastante el de Recoleta, cuando todavía no era una atracción turística, cuando formaba casi una abandonada ciudad de bóvedas grises, antes de que los tours taponaran la avenida donde está sepultada Eva Duarte y se editaran libros sobre las curiosidades del cementerio y sus estatuas y sus historias de enterrados vivos. En esos paseos por Recoleta, elegí mi tumba: soy una suburbana pobretona, no puedo ingresar por derecho de admisión —ni por familia ni por fama— a la Recoleta, pero quiero que mis amigos —si me queda alguno en el momento de la muerte— arrojen mis cenizas dentro de una tumba en particular, la de Mendoza Paz, fundador de la Sociedad Protectora de Animales. Es una aguda pirámide sin cruces ni ningún símbolo cristiano. Dice: «Aquí no hay nada. Sólo polvo y huesos. Nada». Tiene una puerta de hierro, con barrotes. Arrojar cenizas ahí dentro será fácil. Ésa será mi tumba, si mis amigos tienen el coraje de cumplir mi deseo.

 

crónicas

páginas

ISBN:978-99974-994-7-9

Mariana enriquez

(Buenos Aires, 1973)

Es licenciada en Periodismo y Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata y trabaja en Radar, el suplemento de arte y cultura del diario Página/12. Colabora con revistas como La mujer de mi vida y El guardián. Publicó dos novelas, Bajar es lo peor (Espasa Calpe, 1995) y Cómo desaparecer completamente (Emecé, 2004) y un libro de cuentos  Los peligros de fumar en la cama (Emecé, 2009). Algunos de sus relatos se encuentran publicados en las antologías La joven guardia (2006), Una terraza propia (2006), En celo (2007) y Los días que vivimos en peligro (Emecé, 2009). También ha publicado Chicos que vuelven (2011) una reescritura en forma de novela de uno de los cuentos de Los peligros de fumar en la cama. Varios cuentos suyos se han traducido al inglés para publicaciones como McSweeney’s y Asymptote. Su nueva colección Las cosas que perdimos en el fuego marca una nueva época de éxito con lectores y críticos de todo el mundo, galardonada con el Premio Ciutat de Barcelona y traducida a más de 20 lenguas.

CATÁLOGO 

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