el chicuelo dice

sinopsis

Memoria, dolor y desparpajo, se me ocurre, son los tres componentes totales de este libro. Si no hacen al tema en sí de cada texto, engarzan las historias y motivaciones, las trascienden, abierta o veladamente. Es una triste mirada atrás, un soliloquio coral -permítase el oxímoron- que lejos de la autoflagelación, es más bien un despliegue de buen humor… de un humor oscuro, inteligente, a momentos terrible y cruel. Pocas dudas caben –creo- que Wilmer halló en el Chicuelo y en sus personajes (Florecita Rockera, Ovejita Literaria, o el entrañable Pequeño niño blasfemo) un bálsamo. ¿Acaso escribir literatura, hacer arte, no debería sino ser, de algún modo, una terapia? Pero no siempre es así. Cómo se conocieron sus papás, cómo se evadía del colegio para ir al cine a ver películas clase B, cómo pasaba su infancia con sus hermanos y vecinos, o su adolescencia vagabunda… o cómo convive hoy entre pastillitas, achaques y cumbia. Recuerdos y reflexiones del Chicuelo y/o de Wilmer Urrelo, pues heterónimo no siempre es alter ego. Pero no solo eso, también crítica literaria, denuncia, toma de postura política y social… una bitácora honesta que nos permite entender, acaso mejor que en sus novelas, su poderosa imaginación e impronta.

índice

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¿Qué cosas dice el chicuelo?

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Cuando algún día en el cielo de los perros

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Yo, el que huele

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esa democracia de cuarenta pesos

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Fotografía anónima hallada al interior de un libro de Irving Wallace

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Don Leñero

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Hola, muñeca satánica

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Es el doñerío

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Agüita

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El cine de los desempleados

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Ese día también habrá flores

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Ovejita literaria

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¡Cuuumbia satáaanica!

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LoveLoveLove

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Osmar, ahí donde te encuentras

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Gradas iluminadas por el sol

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Definición para el fenómeno de la aparición de las nubes

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Así era el Industrial Fabril

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Cumplir años en medio de gente que no conoces: sólo me importas tú

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Pastillitas reilonas

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Un hospital (de nuevo y en todo caso)

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Digamos que estas son las razones para irse de acá [o bien: que la iglesia católica no se meta con mis cenizas]

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La mort

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Restauraciones para el padre muerto

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La tristeza de B

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La tristeza

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El llanto [que mutila]

Cuando algún día en el cielo de los perros

Canta corazón / ríe corazón / no estés triste… «Canta corazón», Los Bybys.

Miren que cuando algún día en el cielo de los perros…, y ahora qué, Chicuelo, ¿otra vez con tus tonterías? Es que el otro día soñé con el cielo de los perros. ¿No les interesa saber cómo es? Bueno, te escuchamos, y a ver si dejas de escribir burreras, ¿no te das cuenta que la gente se está cansando de vos? Y qué con eso, que se aburra, a mí «no me importa lo que diga la gente», como apunta la canción.

Ya que el silencio otorga, ahí va: un lugar lindo, me refiero al cielo de los perros. Muy lejos de este nuestro mundo. Ese es el cielo de los perros. Ahí puedes celebrar tus cumpleaños todos los días. En el cielo de los perros nadie te llamará o te felicitará sólo por obligación. La hipocresía no existe en el cielo de los perros. En el cielo de los perros viven las gelatinas de todos los colores y los pasteles enormes rellenos de dulce de leche. Ahí, en el cielo de los perros, puedes ser un niño o una niña de nuevo. Puedes creer, una vez más, que el mundo es sencillo, puedes sacarle la lengua al presidente sin que

15 te acusen de desacato y por aquel detalle hasta pueden darte el Premio Nacional de Cultura de los Perros. En el cielo de los perros puedes dormir a cualquier hora y al despertar siempre encontrarás un costal repleto de pasankallas de colores. Y podrás, en el cielo de los perros, tomar toda la Inca Kola del mundo sin que los de la onda naturalista (o la dictadura naturalista, más bien) te miren feo. Dulce y amarillenta Inca Kola con pasankallas de colores, así de bonito y de justo y de democrático es el cielo de los perros.

El cielo de los perros, lo soñé, no les estoy mintiendo.

partes

páginas

ISBN:978-99974-920-4-3

Wilmer urrelo zárate

(La Paz, 1975)

Es autor de Mundo negro (2000; Premio Nacional de Primera Novela de editorial Nuevo Milenio, traducida en 2008 al italiano por Edizione Estemporanee). Obtuvo el IX Premio Nacional de Novela de Bolivia con Fantasmas asesinos (Alfaguara, 2006; editorial 3600, 2016). En 2011 publicó Hablar con los perros (Alfaguara), con el que recibió el Premio de Literatura Anna Seghers 2012, concedido por la fundación Anna Seghers de Berlín, Alemania. Con editorial El Cuervo publicó el libro de relatos Todo el mundo cumple sus sueños me nos yo (2015) y en 2017 las crónicas El Chicuelo dice.

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