cómanse la ropa

sinopsis

En plena guerra de independencia, un grupo de patriotas naufragan en las costas de Perú. Uno de ellos es el coronel Carlos Federico de Brandsen, destacado jinete francés que había peleado junto a Napoleón y que luego, en América, continuó la lucha por la libertad de las incipientes repúblicas. Su periplo a través de los Andes, desfiladeros, pueblos fantasmas, caminos tortuosos, nevadas inclementes y el acecho de ejércitos enemigos va limando la conciencia y la fidelidad a las causas de los protagonistas de esta historia basada en episodios verídicos, pero casi desconocidos en estas tierras. Luego de tanta sangre vista, tanto tiempo en el campo de batalla, las guerras empiezan a mezclarse en la mente de Brandsen, pero también se le aparecen recuerdos del futuro, imágenes que parecen presagiar derrotas posteriores. Tanto enfrentarse con la muerte ya no sabe cuál es la vida que está viviendo. En pleno siglo XXI, Trujillo ha escrito una épica no exenta de tragedia.

índice

^

PRIMERA PARTE Costa del Perú, febrero de 1823

^

SEGUNDA PARTE

^

TERCERA PARTE Perú y Alto Perú, mayo a octubre de 1823

Niño

Este niño no es mío, pero no me quiere soltar. Es un peso que jala hacia abajo y hacia afuera de mí, que no me deja avanzar. No lo conozco. No me dice nada, pero tampoco se va. Muchas veces le pregunté ¿cómo te llamas? sin respuesta. Otras veces intenté soltar sus dedos, abrir aquella mano, pero no pude. Él aprieta más.

Ya no soy el mismo. Un niño que no es mío está aferrado a mi camisa. Ahora lo más simple se me dificulta: pasar entre los puestos, acomodar las mantas para dormir en la noche, entrar al baño; debo tomar previsiones para hacer con esfuerzo lo que antes hacía sin pensar.

Por entre las verduleras diviso una doña cargada de sus compras. Debe tener unos sesenta años y tiene la cara colorada del calor. Carga tres bolsas grandes, que del peso van a romperse en cualquier momento. Quiero ofrecerme: yo se lo cargo, dónde agarra el micro, doñita. Quiero tomar sus bolsas, caminar detrás de ella hasta su parada. Apuro el paso sin pensar en el niño, pero su peso me refrena, crece, tira de mi camisa hacia atrás. Ya no quiere caminar. La señora, en cambio, avanza sin verme, los agarradores de plástico hundiéndose en la carne de sus dedos, bamboleándose entre los puestos, pensando ¡qué pesadas las papas! ¡qué pesado el zapallo! Ya tiene todo lo que necesita y avanza por el pasillo del frente, junto al almacén. Debo cruzar y llegar hasta ella, que se aleja de a poco con sus pasos pesados, los brazos adoloridos. Podría alcanzarla, tal vez me da una buena propina, yo sé ser educado. Pero debo jalar esto que exige que vaya lento, que me jala hacia atrás.

Ahí vamos, ven, apúrate. Está cansado. Mi camisa tensa contra el torso, tirante cada uno y todos los hilos, deseando la tela rasgarse y ondear, suelta al aire. No hay forma. Quiero recuperar mi camisa, sacudo esa mano que la sujeta con tanta insistencia. ¡Suelta!, le digo, ¡suelta de una vez!, nada. Logro adelantarme un poco. Entre la gente, busco a la doña. Por allá estaba, por el almacén, pero ya no la veo. Miro más lejos, ahora sí, no, ya ni idea, ya va saliendo del mercado, ya cae el sol de la calle sobre su espalda encorvada. Pierdo entonces las monedas que esa doña iba a dejar en el centro de mi mano. Estoy atrapado, pienso.

Otras veces es al revés. Cuando me detengo, este peso no me jala hacia atrás, sino que me lleva hacia abajo, jalando mis hombros hacia la tierra, hacia el pavimento que arde bajo mis pies. Una vez más, el cuello de tela, deforme como un pez de labios destrozados, y él sentado en cualquier parte, mudo y desconocido.

Voy a la policía a poner la denuncia. En el mercado no hay estación, debo ir hasta la intendencia. Camino todas esas calles con él detrás mío, retrasando mi andar. Ve algo que le llama la atención y se detiene. Lo jalo. Afinca las piernas tiesas al piso y lo vuelvo a jalar, esta vez con torpeza. Lo insulto bajito, para que la gente no piense mal de mí. Avanza pero igual no se apura. Debiera enseñarle a andar ligero. Pronto se cansa y retrasa aún más el paso.

 

partes

páginas

ISBN:978-99974-295-6-8

valentín trujillo

Nació en Maldonado, Uruguay, en 1979. Estudió cine y se graduó de profesor de Lengua y Literatura. En 2007 obtuvo el Premio Nacional de Narrativa Juan José Morosoli por su libro de cuentos Jaula de costillas, publicado por editorial Banda Oriental. En 2013 publicó su segunda antología de cuentos, Entre jíbaros (Estuario), mención de honor en los Premios de Literatura del Ministerio de Cultura. Ese mismo año publicó junto a su esposa, la periodista Elena Risso, el libro Nacional 88, historia íntima de una hazaña, un ensayo deportivo sobre el Club Nacional de Football, campeón de la Copa Libertadores de América y de la Copa Internacional en 1988. En 2016, obtuvo el Premio Onetti en la categoría Narrativa, por su novela ¡Cómanse la ropa! En 2017, editó Real de Azúa, una biografía intelectual, (Ediciones B) la biografía del fundamental  intelectual uruguayo del siglo XX, con la que recibió el Premio Bartolomé Hidalgo y el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura. Ese año fue elegido por el Hay Festival como uno de los 39 mejores autores jóvenes de Latinoamérica. En 2019, publicó su segunda novela, Revolución en sepia (Random House).

Valentín

CATÁLOGO 

COLECCIÓN ENSAYO

PRÓXIMO LIBRO

TRES CITAS IMPUNTUALES: TIEMPO, POESÍA Y FALTA

RECIBE NOTICIAS CUERVAS