el lugar del cuerpo

sinopsis

Elena, a la que su hermano abusaba de niña, es ahora una escritora vieja, una anciana feroz que intenta escribir su vida. Desata así una guerra entre las mujeres que conviven dentro suyo, entre el presente y la memoria. Enredos sexuales, bocetos de obras que no fueron, afectos quebrados, son el territorio en el que la anciana busca el lugar de su cuerpo. Con un lenguaje preciso cual bisturí de seda, el autor abre espacios interiores confrontando el pasado sin echar mano a redenciones o a espejismos.

índice

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Uno

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Dos

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Tres

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Cuatro

Niño

Este niño no es mío, pero no me quiere soltar. Es un peso que jala hacia abajo y hacia afuera de mí, que no me deja avanzar. No lo conozco. No me dice nada, pero tampoco se va. Muchas veces le pregunté ¿cómo te llamas? sin respuesta. Otras veces intenté soltar sus dedos, abrir aquella mano, pero no pude. Él aprieta más.

Ya no soy el mismo. Un niño que no es mío está aferrado a mi camisa. Ahora lo más simple se me dificulta: pasar entre los puestos, acomodar las mantas para dormir en la noche, entrar al baño; debo tomar previsiones para hacer con esfuerzo lo que antes hacía sin pensar.

Por entre las verduleras diviso una doña cargada de sus compras. Debe tener unos sesenta años y tiene la cara colorada del calor. Carga tres bolsas grandes, que del peso van a romperse en cualquier momento. Quiero ofrecerme: yo se lo cargo, dónde agarra el micro, doñita. Quiero tomar sus bolsas, caminar detrás de ella hasta su parada. Apuro el paso sin pensar en el niño, pero su peso me refrena, crece, tira de mi camisa hacia atrás. Ya no quiere caminar. La señora, en cambio, avanza sin verme, los agarradores de plástico hundiéndose en la carne de sus dedos, bamboleándose entre los puestos, pensando ¡qué pesadas las papas! ¡qué pesado el zapallo! Ya tiene todo lo que necesita y avanza por el pasillo del frente, junto al almacén. Debo cruzar y llegar hasta ella, que se aleja de a poco con sus pasos pesados, los brazos adoloridos. Podría alcanzarla, tal vez me da una buena propina, yo sé ser educado. Pero debo jalar esto que exige que vaya lento, que me jala hacia atrás.

Ahí vamos, ven, apúrate. Está cansado. Mi camisa tensa contra el torso, tirante cada uno y todos los hilos, deseando la tela rasgarse y ondear, suelta al aire. No hay forma. Quiero recuperar mi camisa, sacudo esa mano que la sujeta con tanta insistencia. ¡Suelta!, le digo, ¡suelta de una vez!, nada. Logro adelantarme un poco. Entre la gente, busco a la doña. Por allá estaba, por el almacén, pero ya no la veo. Miro más lejos, ahora sí, no, ya ni idea, ya va saliendo del mercado, ya cae el sol de la calle sobre su espalda encorvada. Pierdo entonces las monedas que esa doña iba a dejar en el centro de mi mano. Estoy atrapado, pienso.

Otras veces es al revés. Cuando me detengo, este peso no me jala hacia atrás, sino que me lleva hacia abajo, jalando mis hombros hacia la tierra, hacia el pavimento que arde bajo mis pies. Una vez más, el cuello de tela, deforme como un pez de labios destrozados, y él sentado en cualquier parte, mudo y desconocido.

Voy a la policía a poner la denuncia. En el mercado no hay estación, debo ir hasta la intendencia. Camino todas esas calles con él detrás mío, retrasando mi andar. Ve algo que le llama la atención y se detiene. Lo jalo. Afinca las piernas tiesas al piso y lo vuelvo a jalar, esta vez con torpeza. Lo insulto bajito, para que la gente no piense mal de mí. Avanza pero igual no se apura. Debiera enseñarle a andar ligero. Pronto se cansa y retrasa aún más el paso.

 

partes

páginas

ISBN:978-99974-994-3-1

“Un mundo ficcional original y provocador.”

  Mónica Velásquez, Nueva Crónica

“No es una promesa ni una bocanada de aire fresco, como escuchamos decir siempre que se habla de una primera novela. Es una realidad. Una orientación distinta, compleja y exquisita de eso que llamamos nueva literatura boliviana.”

  Wilmer Urrelo Zárate, Los Tiempos

“El lugar del cuerpo se inscribe en el fabuloso sendero de obras como Aura de Fuentes o El coronel no tiene quién le escriba de García Márquez, por la brillantez de su ejecución. Y es que ya en estas tempranas páginas se proyectan la potencia narrativa de un escritor que sabe adónde y cómo quiere llegar.”

 René Llatas, Revista Buensalvaje

“Rodrigo Hasbún nos entrega una de las novelas más dolorosamente bellas de la narrativa latinoamericana de los últimos años.”

Sebastián Uribe Díaz, Un perro romántico

rodrigo hasbún

(Cochabamba, 1981)

Ha publicado los libros de cuentos Cinco, Los días más felices y Cuatro, un volumen de relatos escogidos titulado Nueve, y las novelas El lugar del cuerpo y Los afectos. Le concedieron el Premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana y fue parte de Bogotá 39, así como de la selección de Los mejores narradores jóvenes en español elaborada por la revista Granta. Dos de sus textos fueron llevados al cine y su obra ha sido traducida a doce idiomas.

Rodrigo

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