de kenchas, perdularios y otros malvivientes

sinopsis

 Un joven campesino amante de las ciencias llega a la gran ciudad para cumplir con sus sueños. Allí lo aguardan el ruido, la furia y las desopilantes sorpresas de una urbe, La Paz, donde la faz hierática de los ídolos deviene carcajada telúrica, donde el mito y el logos se entreveran en una danza macabra y el tiritar de los huesos bajo los temibles efectos del Frío desata la reverberación de otras ciencias, otros saberes: el Cacho, el Alcohol, la Palabra, el Cuerpo. De kenchas, perdularios y otros malvivientes es una desafiante vuelta de tuerca al género del Bildungsroman y una verdadera fiesta del lenguaje. Aquí la variedad de registros orales conforma un soberbio tapiz cuya fina trama es capaz de revelar las sutilezas, los horrores, las cumbres y los abismos de la  polifonía paceña. El vitalismo y la energía celebratoria de Los Hermanos Loayza resulta francamente contagiosa. JUAN CÁRDENAS

índice

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Primera parte

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Segunda parte

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Tercera parte

Niño

Este niño no es mío, pero no me quiere soltar. Es un peso que jala hacia abajo y hacia afuera de mí, que no me deja avanzar. No lo conozco. No me dice nada, pero tampoco se va. Muchas veces le pregunté ¿cómo te llamas? sin respuesta. Otras veces intenté soltar sus dedos, abrir aquella mano, pero no pude. Él aprieta más.

Ya no soy el mismo. Un niño que no es mío está aferrado a mi camisa. Ahora lo más simple se me dificulta: pasar entre los puestos, acomodar las mantas para dormir en la noche, entrar al baño; debo tomar previsiones para hacer con esfuerzo lo que antes hacía sin pensar.

Por entre las verduleras diviso una doña cargada de sus compras. Debe tener unos sesenta años y tiene la cara colorada del calor. Carga tres bolsas grandes, que del peso van a romperse en cualquier momento. Quiero ofrecerme: yo se lo cargo, dónde agarra el micro, doñita. Quiero tomar sus bolsas, caminar detrás de ella hasta su parada. Apuro el paso sin pensar en el niño, pero su peso me refrena, crece, tira de mi camisa hacia atrás. Ya no quiere caminar. La señora, en cambio, avanza sin verme, los agarradores de plástico hundiéndose en la carne de sus dedos, bamboleándose entre los puestos, pensando ¡qué pesadas las papas! ¡qué pesado el zapallo! Ya tiene todo lo que necesita y avanza por el pasillo del frente, junto al almacén. Debo cruzar y llegar hasta ella, que se aleja de a poco con sus pasos pesados, los brazos adoloridos. Podría alcanzarla, tal vez me da una buena propina, yo sé ser educado. Pero debo jalar esto que exige que vaya lento, que me jala hacia atrás.

Ahí vamos, ven, apúrate. Está cansado. Mi camisa tensa contra el torso, tirante cada uno y todos los hilos, deseando la tela rasgarse y ondear, suelta al aire. No hay forma. Quiero recuperar mi camisa, sacudo esa mano que la sujeta con tanta insistencia. ¡Suelta!, le digo, ¡suelta de una vez!, nada. Logro adelantarme un poco. Entre la gente, busco a la doña. Por allá estaba, por el almacén, pero ya no la veo. Miro más lejos, ahora sí, no, ya ni idea, ya va saliendo del mercado, ya cae el sol de la calle sobre su espalda encorvada. Pierdo entonces las monedas que esa doña iba a dejar en el centro de mi mano. Estoy atrapado, pienso.

Otras veces es al revés. Cuando me detengo, este peso no me jala hacia atrás, sino que me lleva hacia abajo, jalando mis hombros hacia la tierra, hacia el pavimento que arde bajo mis pies. Una vez más, el cuello de tela, deforme como un pez de labios destrozados, y él sentado en cualquier parte, mudo y desconocido.

Voy a la policía a poner la denuncia. En el mercado no hay estación, debo ir hasta la intendencia. Camino todas esas calles con él detrás mío, retrasando mi andar. Ve algo que le llama la atención y se detiene. Lo jalo. Afinca las piernas tiesas al piso y lo vuelvo a jalar, esta vez con torpeza. Lo insulto bajito, para que la gente no piense mal de mí. Avanza pero igual no se apura. Debiera enseñarle a andar ligero. Pronto se cansa y retrasa aún más el paso.

 

partes

páginas

ISBN: 978-99974-384-4-7

“De kenchas, perdularios y otros malvivientes (2013), de los hermanos Loayza, posiblemente sea la mejor novela [boliviana] de la década que promedia. Está dotada de una comicidad decidida pero eficiente que se extraña en una producción novelística caracterizada por la seriedad.”

Alfredo Grieco y Bavio

“De kenchas, perdularios y otros malvivientes es una desafiante vuelta de tuerca al género del Bildungsroman y una verdadera fiesta del lenguaje. Aquí la variedad de registros orales conforman un soberbio tapiz cuya fina trama es capaz de revelar las sutilezas, los horrores, las cumbres y los abismos de la polifonía paceña. El vitalismo y la energía celebratoria de los hermanos Loayza resulta francamente contagiosa.”

Juan Cárdenas

“…el humor de la ocurrencia siempre fue visto por la teoría literaria como un mérito menor, privilegiando la ironía novelesca, problemática y corrosiva, la cual arrancará no más que una sonrisa, nunca una carcajada. En los Kenchas la ocurrencia tiene precisamente este efecto, los autores apuestan a ella y no al humor serio de la novela moderna.”

 Ricardo Aguilar

hermanos loayza

Álvaro y Diego Loayza son, como quien dice, brothers –sobre todo desde 1980, año en que nació el benjamín–. Su colaboración propiamente literaria se concentró en la concepción y escritura de la novela De Kenchas, perdularios y otros malvivientes y se remonta al inicio de la década de los ceros (00´s). Originariamente era una suerte de guión de largometraje. Pero los autores decidieron que esta historia merecía ver una nueva aurora, ahora bajo el formato de novela a secas. El filme, un manifiesto inequívoco de la serie Z chuquiagumarkeña, rodado en MiniDV allá por el invierno de 2001, es, hoy en día, una aguja en el pajar para los buscadores de rarezas. También realizaron y guionizaron los cortometrajes El Plan Papanoel (2005) y El Factor Tureque (2006). Al menos uno de ellos es parcialmente responsable de la controversial novela gráfica El Monstruo del Choqueyapu (Gente Común, 2011) y la novela La isla trasnochada (Plural, 2016). Ambos son fundadores y colaboradores del blog multidisciplinario El lar de los conformes disconformes (el-lar.blogspot.com).

Hmnos. Loayza

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