la vida de las cosas

sinopsis

El homo sapiens es el único animal obsesionado con los objetos. Algunos acumulan zapatillas fosforescentes, otros llenan su casa con ositos de peluche y otros van por el mundo cargando las tacitas que dejó la abuela. Acumular objetos es pasatiempo, terapia contra el estrés, una manera divertida de ser contemporáneo. Pero los objetos son mucho más que objetos. Te acompañan cuando estás solo. Conservan recuerdos de los que extrañas. Son los instrumentos que todos usamos para ganarnos el sueldo. El cronista Álex Ayala Ugarte se interna en el maravilloso mundo de los objetos motivado por una inquietud propia de una aventura fantástica. ¿Qué tanto saben las cosas sobre las personas? Este libro renovará tus sentimientos por aquellos seres que en apariencia no tienen vida. Marco Avilés// En su nuevo libro, el periodista Álex Ayala toca la puerta de la memoria para mostrarnos objetos que ni imaginábamos que existían. A través de la palabra, este narrador de cuentos reales nos entrega en textos cortos grandes lecciones de historia.

índice

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Prólogo: Lámparas maravillosas

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La linterna de un superviviente

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El menaje de la abuela

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"¡Santos lunáticos, Batman!"

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El imitador de trinos

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El Señor de la triste mirada

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El increíble mundo de Geny

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Pastillas de colores, dolores amarillos

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Los #saxosperdidos nunca vuelven

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God save my shoes: loco por los tenis

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La armadura, el kamikaze y la rescatista

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El tamaño no importa

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Memorias del fracaso (y del entusiasmo)

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Objetos que nunca mueren

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La habitación vacía

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Querido Ebay

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La biblioteca cautiva

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"Santa María Josefa, ayúdame a encontrar un parqueo vacío"

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Lazos de nacimiento

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El que enciende tu televisor

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Irse de casa

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El cliente no siempre tiene la razón

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Un Volkswagen contra el holocausto zombie

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La vuelta al mundo en 1062 cervezas

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El cartero no tiene quién le escriba

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El cuarto oscuro

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Muchacha tecnicolor

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Beethoven y compañía

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Nada por aquí, nada por allá

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Tejidos del pensamiento

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Dejar todo y largarse

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Cartografías del desastre

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La caja roja

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El sonido imperfecto de la soledad

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El bolso infinito

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El imperio de lo minúsculo

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El hombre que no se apegaba a nada

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El martillo tiene la ultima palabra

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El mecenas de la calle Pimienta

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El acumulador de recuerdos

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Hágalo usted mismo

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La dolce vita de los maniquíes

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Carmen Rosa, el punto de sal y las patadas voladoras

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Aprende educación vial con un auto de Lego

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Compro oro

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Reino de otro planeta

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Objetos perdidos

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Inventario médico

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La intimidad de la ropa sucia

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Los exterminadores

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Nómada por naturaleza

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Agradecimientos

Los #saxosperdidos nunca vuelven

Antes de cada actuación, Américo sale de su casa con el pie derecho y se santigua tres veces seguidas.

Antes de cada nueva actuación, Américo Estévez, el Rey de las Baquetas, el Amigo de los Niños, Saxoman, sale de su casa con el pie derecho. A continuación, se santigua tres veces seguidas. Y a veces se arregla el pelo con un peine que suele esconder en alguno de sus bolsillos. Esta rutina se ha convertido en su tic particular de artista para atraer la buena suerte. Y no ha cambiado mucho en los más de 20 años que lleva sobreviviendo en las calles de La Paz como músico ambulante. Pero no siempre es efectiva: Todavía hay días en que se levanta con la pata mala, en que todo es un desastre, en que alguno de sus saxos se pierde. Y los #saxosperdidos, él lo sabe mejor que nadie, nunca vuelven.

El primer saxo que Américo adquirió era un Selmer dorado valorado en 2.000 dólares que consiguió por 500; y que desapareció en una universidad en la que lo habían contratado, cuando unos tipos de terno y de corbata que se hicieron pasar por miembros de una agrupación inexistente lo alzaron y se lo llevaron. Américo lo tomó con buen humor. “Hasta los ladrones me reconocen. Por eso me lo robaron”, solía bromear por aquel entonces. Alquiló durante meses uno a un amigo militar para seguir trabajando. Y soñaba con recuperar el Selmer en algún bazar, pero los #saxosperdidos nunca vuelven.

La primera batería que tuvo Américo era de mentira: estaba hecha con botes de pintura Monopol y latitas de cera Tigre. Luego, llegó la de verdad, regalo de su abuela, quien hace cuatro años me confesó que tuvo que llevarle 11 veces al cine a ver una de Van Damme —Lionheartpara que aprendiera a defenderse. Pero lo que le cambió la vida fue el Selmer que se esfumó. “Dulce y sensual”, recuerda. Un digno ejemplar de aquel instrumento con curvas de mujer fatal que Adolphe Sax patentó en 1846 y que Américo prefirió olvidar durante un tiempo. Porque los #saxosperdidos nunca vuelven.

crónicas

páginas

ISBN:978-99974-920-7-4

"En su nuevo libro, el periodista Álex Ayala toca la puerta de la memoria para mostrarnos objetos que ni imaginábamos que existían. A través de la palabra, este narrador de cuentos reales nos entrega en textos cortos grandes lecciones de historia".

 Roberto Navia Gabriel

álex ayala ugarte

(1979)

Español de nacimiento y boliviano de corazón. Fue director del suplemento dominical del diario La Razón de Bolivia, editor del semanario Pulso y fundador de Pie Izquierdo, primera revista boliviana de periodismo narrativo. Colabora con El País, Etiqueta Negra, El Malpensante, Emeequis, Internazionale, Gatopardo, Esquire y otros medios de Europa y América Latina. Ha sido alumno de Jon Lee Anderson, Francisco Goldman, Julio Villanueva Chang, Alma Guillermoprieto y Alberto Salcedo. Fue Premio Nacional de Periodismo de Bolivia en 2008. En 2012, terminó su primer libro: Los mercaderes del Che. En 2015, publicó La vida de las cosas y ganó la beca Michael Jacobs para periodistas de viajes. Cuando era joven, un hipnólogo le enseñó a partir tablas con la mano y a doblar fierros con la garganta, pero no le pudo ayudar ni a acabar con su tartamudez ni a trabajar en el circo. Desde entonces, trata de matar su frustración escribiendo.

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TRES CITAS IMPUNTUALES: TIEMPO, POESÍA Y FALTA

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