mapocho 

sinopsis

La muerte de la madre en un accidente obliga a sus hijos a regresar al país de origen después de años de exilio para que sus cenizas descansen en las profundidades del Río Mapocho. La Rucia deambula con su madre a cuestas por una ciudad apenas reconocible: son confusos los recuerdos de la infancia y demasiadas las preguntas que quedaron sin respuesta. Intenta reencontrarse con el Indio, su hermano, con una única coordenada: el trasero de una virgen que los condena a permanecer de un lado de la ciudad, a repetir siempre la misma historia de miseria y abandono.

Una historia que se remonta a los días de la Conquista, de la Colonia, de la dictadura pinochetista, en un espiral frenético de muerte, dolor e injusticia, como en un carrusel macabro sin sortija ni final.

índice

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Hechizo de mierda

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PRIMERA PARTE: Cabezas y ombligos

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SEGUNDA PARTE: Diablos y muertos

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TERCERA PARTE: Padres y guachos

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CUARTA PARTE: La Rucia y el Indio

Niño

Este niño no es mío, pero no me quiere soltar. Es un peso que jala hacia abajo y hacia afuera de mí, que no me deja avanzar. No lo conozco. No me dice nada, pero tampoco se va. Muchas veces le pregunté ¿cómo te llamas? sin respuesta. Otras veces intenté soltar sus dedos, abrir aquella mano, pero no pude. Él aprieta más.

Ya no soy el mismo. Un niño que no es mío está aferrado a mi camisa. Ahora lo más simple se me dificulta: pasar entre los puestos, acomodar las mantas para dormir en la noche, entrar al baño; debo tomar previsiones para hacer con esfuerzo lo que antes hacía sin pensar.

Por entre las verduleras diviso una doña cargada de sus compras. Debe tener unos sesenta años y tiene la cara colorada del calor. Carga tres bolsas grandes, que del peso van a romperse en cualquier momento. Quiero ofrecerme: yo se lo cargo, dónde agarra el micro, doñita. Quiero tomar sus bolsas, caminar detrás de ella hasta su parada. Apuro el paso sin pensar en el niño, pero su peso me refrena, crece, tira de mi camisa hacia atrás. Ya no quiere caminar. La señora, en cambio, avanza sin verme, los agarradores de plástico hundiéndose en la carne de sus dedos, bamboleándose entre los puestos, pensando ¡qué pesadas las papas! ¡qué pesado el zapallo! Ya tiene todo lo que necesita y avanza por el pasillo del frente, junto al almacén. Debo cruzar y llegar hasta ella, que se aleja de a poco con sus pasos pesados, los brazos adoloridos. Podría alcanzarla, tal vez me da una buena propina, yo sé ser educado. Pero debo jalar esto que exige que vaya lento, que me jala hacia atrás.

Ahí vamos, ven, apúrate. Está cansado. Mi camisa tensa contra el torso, tirante cada uno y todos los hilos, deseando la tela rasgarse y ondear, suelta al aire. No hay forma. Quiero recuperar mi camisa, sacudo esa mano que la sujeta con tanta insistencia. ¡Suelta!, le digo, ¡suelta de una vez!, nada. Logro adelantarme un poco. Entre la gente, busco a la doña. Por allá estaba, por el almacén, pero ya no la veo. Miro más lejos, ahora sí, no, ya ni idea, ya va saliendo del mercado, ya cae el sol de la calle sobre su espalda encorvada. Pierdo entonces las monedas que esa doña iba a dejar en el centro de mi mano. Estoy atrapado, pienso.

Otras veces es al revés. Cuando me detengo, este peso no me jala hacia atrás, sino que me lleva hacia abajo, jalando mis hombros hacia la tierra, hacia el pavimento que arde bajo mis pies. Una vez más, el cuello de tela, deforme como un pez de labios destrozados, y él sentado en cualquier parte, mudo y desconocido.

Voy a la policía a poner la denuncia. En el mercado no hay estación, debo ir hasta la intendencia. Camino todas esas calles con él detrás mío, retrasando mi andar. Ve algo que le llama la atención y se detiene. Lo jalo. Afinca las piernas tiesas al piso y lo vuelvo a jalar, esta vez con torpeza. Lo insulto bajito, para que la gente no piense mal de mí. Avanza pero igual no se apura. Debiera enseñarle a andar ligero. Pronto se cansa y retrasa aún más el paso.

 

partes

páginas

ISBN:978-99974-384-7-8

“Un libro audaz y conmovedor, de una madurez notable”.

Rodrigo Hasbún

«En los cuentos de Liliana Colanzi abundan secretos y violencia. Son cuentos que tienen los oídos atentos a murmullos, a verdades a medias, a pasados familiares que se quedan agitando cadenas como un fantasma que nunca se va».

María José Navia

«Un libros inteligente, sensible y contenido. Pura escritura lúcida y seca, de una escritora que con justicia se destaca entre las jóvenes voces latinoamericanas»

Federico Falco

nona fernández

Nació en Santiago de Chile en 1971. Es actriz y escritora. Ha publicado el volumen de cuentos El cielo (2000) y las novelas Mapocho (2002), Av. 10 de Julio Huamachuco (2007), ambas ganadoras del Premio Municipal de Literatura, Fuenzalida (2012), Space Invaders (2013), Chilean Electric (2015), ganadora del premio Mejores Obras Publicadas del Consejo Nacional del Libro, y La dimensión desconocida (2016), distinguida con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, otorgado por la Feria del Libro de Guadalajara. También es autora de las obras de teatro El taller (2012) y Liceo de niñas (2016), ambas estrenadas por su compañía La Pieza Oscura. Su trabajo ha sido traducido al italiano, al francés, al alemán, al sueco y al inglés.

Nona

CATÁLOGO 

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