los mercaderes del che

sinopsis

Este libro de Álex Ayala está escrito con un gran pulso narrativo. Eso fue, justamente, lo primero que me impresionó cuando tuve la fortuna de leer el manuscrito: su prosa acerada, precisa. Ayala arroja sobre los temas una mirada perspicaz. Explora los ángulos más inesperados, encuentra los detalles más reveladores. En sus manos la historia siempre va mucho más allá de la trama que nos cuenta porque él sabe hallar su significado oculto. Así, por ejemplo, la estatua de John Lennon en La Habana le sirve para mostrar la crisis económica del país; el sastre de Evo Morales es un pretexto para recordarnos la inestabilidad política de Bolivia (si el sastre fuera de Estados Unidos tendría un cliente de renombre cada diez años, pero como es boliviano ha visto desfilar casi treinta gobiernos en cuatro décadas); y los rumores de que el narcotraficante Pablo Escobar permanece vivo le permite hablar de los fetiches que se crean en Colombia por cuenta del narcotráfico. Alex Ayala es dueño de uno de los talentos más notables de la nueva crónica latinoamericana. Voz aguda, mirada intuitiva y unos zapatos de reportero diligente: he allí las armas con las cuales ha emprendido la aventura de contarnos la realidad en este libro magnífico.

índice

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El hombre con el contador Geiger por Fernando Molina

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Los custodios de Lennon

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Los mercaderes del Che

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Pablo, presidente

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Sillerico, el hombre que viste a Evo Morales

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Las exageraciones de don Jacinto

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Las mil y una noches de Víctor Hugo Viscarra

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El último rey negro

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El saxofonista sin saxo

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Un tango p´a no olvidar

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El club de la pelea

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Los héroes del penal de San Roque

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El secuestro más extraño del fútbol

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El contador de relámpagos

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Las calaveritas investigadoras y otras historias

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Agradecimientos

Los mercaderes del Che

Susana Osinaga Robles, la enfermera que lavó el cadáver del Che, es una mujer menuda, de setenta y cuatro años, pelo ondulado y piernas hinchadas que entró a formar parte de la historia el 9 de octubre de 1967, en Vallegrande, un pueblito alejado del este de Bolivia. Aquellos eran tiempos de Guerra Fría y los países comunistas se enfrentaban a los capitalistas. Ernesto Guevara, el Che, embajador de la lucha armada, había llegado a Sudamérica para convertirla en un escenario más de la revolución mundial, pensando quizás que sus ideas se extenderían como un reguero de pólvora. Pero las autoridades bolivianas lo derrotaron y exhibieron su cuerpo acicalado como un trofeo de batalla.

Osinaga trabajaba por aquel entonces en el hospital Nuestro Señor de Malta, donde se encuentra la lavandería en la que los militares mostraron a un Guevara ya difunto. Dice que se jubiló a fines de los 80. Y hoy, cuatro décadas después de la caída del guerrillero, rodeada de algunos de sus nietos, atiende en el corazón de Vallegrande un sencillo comercio de abarrotes en el que las cosas se amontonan sin mucho orden en los estantes.

Ahora estoy al frente de su tienda con la intención de conversar con ella y el calor aprieta. Para Osinaga hablar de lo que vio, escuchó y lavó tiene su precio. Porque para ella hacerse eco de tan singular episodio de su vida se ha vuelto un oficio como cualquier otro. Pero de eso yo no tendría constancia hasta que terminamos la entrevista.

Para estos días Osinaga ha preparado decenas de calendarios con la foto del revolucionario. Y espera que los peregrinos que están siguiendo la Ruta del Che se acerquen aquí para escucharla, como ha ocurrido siempre en las fechas de aniversario.

La Ruta del Che es un destino turístico promovido en los últimos años por el gobierno de Evo Morales. Pero sin éxito. A pesar de la publicidad, a lo largo de los ochocientos kilómetros de trayecto —desde Camiri, en el sur del país, hasta La Higuera, más al norte—, casi no hay infraestructuras para los visitantes. El camino sigue siendo un caracoleo tortuoso sólo apto para aventureros, sobre todo en época lluviosa. Y en la oficina de turismo de Vallegrande aseguran que los viajeros llegan aún con cuentagotas.

crónicas

páginas

ISBN:978-99974-920-9-8

álex ayala ugarte

(1979)

Español de nacimiento y boliviano de corazón. Fue director del suplemento dominical del diario La Razón de Bolivia, editor del semanario Pulso y fundador de Pie Izquierdo, primera revista boliviana de periodismo narrativo. Colabora con El País, Etiqueta Negra, El Malpensante, Emeequis, Internazionale, Gatopardo, Esquire y otros medios de Europa y América Latina. Ha sido alumno de Jon Lee Anderson, Francisco Goldman, Julio Villanueva Chang, Alma Guillermoprieto y Alberto Salcedo. Fue Premio Nacional de Periodismo de Bolivia en 2008. En 2012, terminó su primer libro: Los mercaderes del Che. En 2015, publicó La vida de las cosas y ganó la beca Michael Jacobs para periodistas de viajes. Cuando era joven, un hipnólogo le enseñó a partir tablas con la mano y a doblar fierros con la garganta, pero no le pudo ayudar ni a acabar con su tartamudez ni a trabajar en el circo. Desde entonces, trata de matar su frustración escribiendo.

CATÁLOGO 

COLECCIÓN ENSAYO

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TRES CITAS IMPUNTUALES: TIEMPO, POESÍA Y FALTA

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