los mercaderes del che

sinopsis

Este libro de Álex Ayala está escrito con un gran pulso narrativo. Eso fue, justamente, lo primero que me impresionó cuando tuve la fortuna de leer el manuscrito: su prosa acerada, precisa. Ayala arroja sobre los temas una mirada perspicaz. Explora los ángulos más inesperados, encuentra los detalles más reveladores. En sus manos la historia siempre va mucho más allá de la trama que nos cuenta porque él sabe hallar su significado oculto. Así, por ejemplo, la estatua de John Lennon en La Habana le sirve para mostrar la crisis económica del país; el sastre de Evo Morales es un pretexto para recordarnos la inestabilidad política de Bolivia (si el sastre fuera de Estados Unidos tendría un cliente de renombre cada diez años, pero como es boliviano ha visto desfilar casi treinta gobiernos en cuatro décadas); y los rumores de que el narcotraficante Pablo Escobar permanece vivo le permite hablar de los fetiches que se crean en Colombia por cuenta del narcotráfico. Alex Ayala es dueño de uno de los talentos más notables de la nueva crónica latinoamericana. Voz aguda, mirada intuitiva y unos zapatos de reportero diligente: he allí las armas con las cuales ha emprendido la aventura de contarnos la realidad en este libro magnífico.

índice

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El hombre con el contador Geiger por Fernando Molina

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Los custodios de Lennon

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Los mercaderes del Che

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Pablo, presidente

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Sillerico, el hombre que viste a Evo Morales

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Las exageraciones de don Jacinto

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Las mil y una noches de Víctor Hugo Viscarra

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El último rey negro

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El saxofonista sin saxo

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Un tango p´a no olvidar

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El club de la pelea

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Los héroes del penal de San Roque

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El secuestro más extraño del fútbol

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El contador de relámpagos

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Las calaveritas investigadoras y otras historias

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Agradecimientos

El hombre con el contador Geiger 

En los márgenes de toda “gran historia”, de esas historias que movilizan y dan utilidades a los medios nacionales e internacionales, una multitud de pequeños personajes queda efímeramente revelada por los reflectores. De la misma manera, si alguien muere de súbito, las personas que le hablaron poco antes de su muerte se tornan repentinamente interesantes. La casualidad las pone en situación de privilegio: próximas a aquello que los demás hubieran querido presenciar, o a lo que ya no es posible reconstituir sin su testimonio. Tienen, pues, algo que contar, aunque sólo sea a los amigos o parientes congregados ante la mesa, a la hora del almuerzo, el domingo siguiente. “Me dijo que estaba a punto de volver a su casa; que iba apurado; veinte minutos después —todavía no lo creo— se estampillaba contra ese bus rojo que había frenado de golpe”. 

En otros casos tienen que hablar con la policía. O incluso charlar con la prensa, ser “entrevistados”, salir en las noticias. Diariamente, múltiples “fuentes” son distraídas de su rutina cotidiana por periodistas de todo tipo. La mayoría de las veces el hecho que presenciaron no pasa de ser la noticia del día o, como máximo, de la semana. En otras ocasiones puede ser más importante, pero no como para sobrepasar un año: los medios siempre encontrarán algo nuevo en lo que interesarse. 

crónicas

páginas

ISBN:978-99974-920-9-8

álex ayala ugarte

(1979)

Español de nacimiento y boliviano de corazón. Fue director del suplemento dominical del diario La Razón de Bolivia, editor del semanario Pulso y fundador de Pie Izquierdo, primera revista boliviana de periodismo narrativo. Colabora con El País, Etiqueta Negra, El Malpensante, Emeequis, Internazionale, Gatopardo, Esquire y otros medios de Europa y América Latina. Ha sido alumno de Jon Lee Anderson, Francisco Goldman, Julio Villanueva Chang, Alma Guillermoprieto y Alberto Salcedo. Fue Premio Nacional de Periodismo de Bolivia en 2008. En 2012, terminó su primer libro: Los mercaderes del Che. En 2015, publicó La vida de las cosas y ganó la beca Michael Jacobs para periodistas de viajes. Cuando era joven, un hipnólogo le enseñó a partir tablas con la mano y a doblar fierros con la garganta, pero no le pudo ayudar ni a acabar con su tartamudez ni a trabajar en el circo. Desde entonces, trata de matar su frustración escribiendo.

CATÁLOGO 

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TRES CITAS IMPUNTUALES: TIEMPO, POESÍA Y FALTA

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