Cutimuncu, novela de Luis Toro Ramallo, en su segunda edición publicada nuevamente después de 85 años, disponible ya en las mejores librerías de Bolivia, comenzando por la nuestra.
Poco se ha escrito sobre este libro, sobre este ensayo novelado. Enrique Finot apenas le dedicó unas líneas en las que dijo que al comienzo, o en sus primeras páginas, no es más que una imitación de Remarque la cual, más adelante, toca temas de orden social y político con poca claridad. No conozco más reseñas que las de Augusto Guzmán y Guillermo Koenenkampf. Guzmán, en Panorama de la novela en Bolivia, descalifica a la producción de Toro Ramallo, para él no se salva ni Chaco y sobre Cutimuncu en específico dice cosas como “Empero el libro es un deshuesado relato sin coordinación episódica ni argumento. Se aparta del mismo título para agotarse en escarceos literarios sobre los más diversos temas cogidos y soltados con superficialidad no pocas veces elegante”. Guillermo Koenenkampf (chileno) es mucho más benévolo en el número 186, Tomo LXII, Año XII, Diciembre de 1940, de la revista Atenea, donde entre varias otras cosas halagadoras, luego de referirse a la “locura patriótica” del protagonista de Cutimuncu, dice “Esta es, a nuestro parecer, la vena capital de la obra”.
Ante lo poco escrito, menos mal, queda lo que en adelante será dicho sobre este ensayo novelado de Toro Ramallo.
Quien así lo quiera puede leer Cutimuncu como una secuela de Chaco. Adelante, no soy nadie para impedir tal cosa. A mí me basta con saber que el poncho ha sido desempolvado y está nuevamente listo, sí, pero no para que cualquiera se lo ponga.




