En 1950, tuve que escribir muy rápidamente mi tesis de medicina: Ensayo sobre la creación estética. Había pensado en otro título: Ensayo sobre la conación estética. “Conación” pone en cuestión el gesto mismo, la acción de “producir” lo que llamamos “una obra”: trazos, garabatos… Algo que “representa”, refrenda la personalidad; una suerte de encarnación proyectada en el espacio, sobre un lienzo, en una escultura (Seminario Creación y esquizofrenia).



