“Hubo una vez una pequeña niña de trenzas ralas a la que su padre llamaba “Rucia”. En el Internado esa niña se ha transformado en la “Chata Lemus”, apodo que le asignan sus pares por su estatura y que asume a modo de emblema, como justo homenaje a la figura de su padre. Es una enamorada de la danza y es reconocida por ello. Cuentan maestras normalistas que conocieron a Nelly como educanda, que no había velada que no culminara con Nelly Lemus danzando ́ de Igor Stravinsky”.
RESISTIR CREANDO ENTRE POESÍA Y DANZA
“Hubo una vez una pequeña niña de trenzas ralas a la que su padre llamaba “Rucia”. En el Internado esa niña se ha transformado en la “Chata Lemus”, apodo que le asignan sus pares por su estatura y que asume a modo de emblema, como justo homenaje a la figura de su padre. Es una enamorada de la danza y es reconocida por ello. Cuentan maestras normalistas que conocieron a Nelly como educanda, que no había velada que no culminara con Nelly Lemus danzando ́ de Igor Stravinsky”.
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